El cielu por asaltu

Recuperar la dignidá, recuperar la llucha. Documentos pa la hestoria del movimientu obreru y la clase obrera n'Asturies.

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jueves, septiembre 27, 2007

Los desmantelamientos, grave amenaza para la cuenca del Nalón

Una vez más, la cuenca del Nalón vuelve a ser noticia. Y vuelve a ser noticia por partida doble. No cabe mayor desesperanza para las gentes de esta laboriosa cuenca de la región asturiana. Sus males no parecen tener fin. Día tras día ven agravarse sus preocupaciones, bajo el terrible azote de los desmantelamientos. De los desmantelamientos y del dislocamiento de su potencial humano, arrinconado hasta el no más allá de lo imposible, gracias al terrible azote de los nuevos tiempos: el desempleo.


La otrora floreciente cuenca minera del Nalón amenaza ruina por todos los poros de su renegrida piel. Y no porque su subsuelo haya dejado de ser fuente de riqueza —HUNOSA tiene la palabra cuando no las turbias aguas del mismo Nalón— o porque Duro Felguera o ENSIDESA hayan dejado de ser rentables. Uno tiene que creer que en tan tremendo desaguisado han de haber causas de mucha más hondura. Causas que a simple vista no nos es dado ver a los nalonianos de toda la vida, hoy apesadumbrados por el desolador panorama que se ofrece a nuestros cansados ojos, hartos de mirar hacia un futuro que dista mucho de ser muy prometedor. Sobre manera, a la vista de un presente que todos estimamos hoy como terriblemente afectado por la súbita aparición de esa plaga que amenaza sumirnos en el mayor de los desamparos: el desmantelamiento de instalaciones que hasta la fecha fueran fuente de vida para un considerable número de familias más o menos humildes de nuestra cuenca.

En lo que se refiere a HUNOSA las cosas no parecen estar tan claras. La producción sigue alcanzando apreciables cotas de superación. Hubo un tiempo en que se dijera que la extracción de la hulla no encerraba otros alicientes que los de un puro mantenimiento de equis puestos de trabajo. Que HUNOSA resultaba gravosamente lesiva para la economía del país. Todo ello debido, fundamentalmente, a la aparición de otras fuentes de energía mucho más rentables y efectivas. Estábamos en pleno apogeo de las explotaciones petrolíferas. Pero últimamente toda esta perspectiva se está viniendo a los suelos por circunstancias hartamente conocidas. Y las miradas de los economistas vuelven a fijarse de nuevo en la hulla como medio de superación de una crisis que nos está llevando al borde insondable de la desesperación. En HUNOSA se vienen gastando últimamente —nada tenemos contra esto— ingentes montañas de dinero para ir perfeccionando los medios de producción: las “rozadoras” soviéticas proliferan a todo lo largo y ancho de sus explotaciones, con singular afectividad para esa misma producción carbonífera.

Sin embargo, habría que decir también que seguimos sin ver la natural evolución en lo que se refiere al aumento de la plantilla. Más al contrario —por una u otra causa— lo que sí sabemos es que tiende a disminuir. Y tiende a disminuir porque la Patronal sigue poniendo todo su énfasis en demostrarnos que “el exceso de plantilla va en detrimento de la productividad”. O lo que es lo mismo, tratando de cargar todas las culpas de la crisis sobre las doloridas espaldas de las masas trabajadoras. A nosotros, con fundada razón, nos parece que esto es algo así como tratar de hacernos comulgas con ruedas de molino. No hace muchos días cualificados dirigentes sindicales de HUNOSA denunciaban con fuerza algo que forzosamente hubo de llamarnos la atención: El denodado empeño de los “mandamas” de HUNOSA de seguir con sus “fichajes” de altura contratando más y más “técnicos”. “Técnicos” que a buen seguro ni tiene ya dónde colocarlos. Posiblemente se encuentren chocando unos con otros en sus más pobladas oficinas, justificando sueldos que a buen seguro sí representan la más horrible y descomunal de las “sangrías” para la no muy bien saneada economía de nuestra primera y principal empresa hullera del norte del país.

Pues bien. Las cosas en ENSIDESA no van mucho mejor. Los desmantelamientos aquí son algo así como “el pan nuestro de cada día”… Poco a poco vemos cómo van consumándose los más negros augurios de los últimos tiempos. Tras el tren de chapa, nuevos talleres empiezan a ver o sentir los efectos del abandono progresivo de sus instalaciones. No sabríamos decir sobre cuál de ellos se ciernen hoy las mayores amenazas. Todos ellos son objeto de las mismas o parecidas “atenciones”. Y, lo que es aún mucho peor, no parece que nadie quiera mover un solo dedo para evitar que tan terrible “holocausto” llegue a consumarse. Todo parece indicar que los langreanos empecemos a conformarnos con nuestra “negra suerte”. O que los desmantelamientos en curso nada tengan que ver con la lógica supervivencia de la cuenca. Los miembros del Comité de Empresa —o al menos algunos de ellos— están haciendo lo imposible para que se les escuche. Gritan hasta desgañitarse contra la insolencia de tanto abandono. Pero nadie les hace caso. Lamentablemente, nos encontramos aquí con una nueva reedición de aquella famosa fábula del pastor, quien demandando auxilio por la aparición de los lobos… hubo de encontrarse al final con la visión de su rebaño diezmado tras el hartazgo de sus insaciables enemigos y la rabia tardía de quines por haber hecho oídos sordos, no quisieron oír sus justas demandas de socorro…

ENSIDESA —en sus instalaciones de La Felguera— va camino de la extinción. Francamente, no vemos ya posibilidad alguna de solución para sus graves dolencias. Las voces de su Comité de Empresa están cayendo en el vacío. Falta unidad, cohesión y espíritu de lucha entre sus gentes. Unos, porque ya les puede la edad. Otros, porque “pasan” de todo… Y en semejantes condiciones no cabe ni tan siquiera pensar en un milagro. Porque milagro fuera que Langreo viviera hoy unas jornadas de lucha capaces de reivindicar unos derechos inalienables en toda la condición humana: el derecho a la vida. La manifestación que personificaran hace algún tiempo las “fuerzas vivas” de la zona, estuvo presidida por demasiado “oficialismo”. Faltó garra popular. Faltó la presencia de los partidos. Faltó el despliegue efectivo de esa potencia movilizadora de las masas que algunos quisieran ver encorsetadas, sumidas en su propio desencanto… Y hasta es posible que lo estén consiguiendo. Porque del desmantelamiento de ENSIDESA ya nadie piensa en hacerse eco… Se trata de peligros que están ahí. Peligros que para una gran parte de los langreanos, no parece significar otra cosa que “el pago de una deuda contraída hace ya muchos años”. De una deuda que la Patronal no duda en pasar factura en el momento más propicio para sus intereses de clase. Ese momento que ahora mismo tenemos ante nosotros y que nos impide reaccionar con justa indignación en defensa, también, de nuestros intereses de clase. ENSIDESA está siendo desmantelada y… ¿Pero qué tiene que ver esto con nosotros…? Parecen preguntarse algunos. Nuestra respuesta es que tiene que ver mucho. Y que de seguir por el mismo camino de inconsecuencias y de abandonos, tal vez no tardemos mucho en lamentarnos…

Pero lo que ahora ocurre con DURO FELGUERA es mucho más sangrante si cabe. De todos es sabido que DURO FELGUERA se ha especializado en la producción de bienes de equipo. Y que su presencia en el mercado nacional —y en el internacional, también— ha sido en todo momento muy destacada. DURO FELGUERA ha contado siempre con personal muy cualificado. Apoyándose en él pudo escalar las más altas cotas de producción, colocándose en posiciones de valor frente a la competencia… En semejantes condiciones bien pudiéramos decir, sin lugar a equívocos, que DURO FELGUERA supo colocarse por derecho propio, a la cabeza de las empresas dedicadas a la producción de los bienes de equipo… Por otra parte —y en justa recompensa— muchas otras empresas de menor entidad —se han visto alimentadas por DURO FELGUERA, garantizando así su supervivencia. En torno a DURO FELGUERA viven —no ya sólo en la cuenca del Nalón, sino aún más allá de los límites de la región asturiana— no pocos empresarios, logrando así solventar no pocas dificultades, creando puestos de trabajo y resolviendo problemas que en todo caso siempre representarían un serio peligro de desmoronamiento económico. De ahí que hoy, al conocerse el ultimátum que esta poderosa empresa del Nalón acaba de lanzar al conjunto de su plantilla, de obreros y empleados, invitándoles a reconsiderar posturas y a entrar por la vía del sometimiento incondicional a sus puntos de vista, nos haga poner la carne de gallina. Porque lo que DURO FELGUERA acaba de plantear a los obreros de su plantilla no es otra cosa que la repetición de aquella famosa frase pronunciada por De Gaulle, en momentos críticos para la historia de la vecina Francia: “O aceptáis esto que aquí os digo, o el diluvio…” Ni más ni menos que esto. Porque lo que DURO FELGUERA acaba de plantear al conjunto de su plantilla no es otra cosa que “la congelación de salarios hasta finales del 81”, por lo menos. La necesidad, en el mismo período de tiempo, de producir más, sin aumentar para nada la plantilla… Y, como tercera medida de relanzamiento “la aceptación pura y simple de la movilidad del personal” adecuándolo a las propias necesidades… Tres medidas de altura por las que siempre ha suspirado la dirección de DURO FELGUERA y hacia las que hoy tiende con fuerza sus brazos, convencida de que está en el momento propicio para salirse con la suya, tras el agotamiento producido por largos meses de lucha y el consiguiente deterioro de unas relaciones inter-obreras e inter-sindicales difícilmente superables en la actualidad.

Lamentándolo mucho tendremos que admitir que las relaciones entre unos y otros siguen siendo tirantes. Difícil ha de ser que algunos quieran reconocer sus propios errores. Nosotros tampoco vamos a caer en la tentación de ir señalándoles de uno en uno, porque además de considerarlo innecesario y como una carga demasiado pesada, muy poco habríamos de conseguir… Somos conscientes de que hay demasiados intereses creados y que nadie querrá dar el brazo a torcer. Aparte, claro está, de que los problemas de hoy son otros y la búsqueda de una solución para los mismos ha de arrancar de planteamientos muy diferentes a los establecidos en otras ocasiones. Porque a nosotros lo que nos parece es que hoy entran en juego circunstancias mucho más importantes. No ya sólo para los obreros de DURO FELGUERA, sino para los intereses de todo el valle. Todo lo que ahora tenemos sobre el tapete no es otra cosa que la supervivencia de toda una serie de empresas, de mayor o menor entidad, gravosamente dañadas por la incuria de largos años de poder omnipotente de aquellos que siempre llevarán en sus manos la batuta de la economía en la región asturiana. Y en semejantes condiciones, la responsabilidad de unos y otros adquiere dimensiones hasta ahora insospechadas. No cabe, desde luego, ir a la búsqueda de soluciones a nivel de empresa, sino pensando en el futuro de todo el valle. Un futuro que, lamentándolo mucho también, no acabamos de ver muy claro.

Desde las páginas de MUNDO OBRERO Y COMUNISTA, siempre abiertas a la sana comprensión de los problemas, lanzamos nuestro llamamiento a la UNIDAD. Una UNIDAD tanto o más necesaria cuanto sin ella es muy difícil que logremos cerrar el paso a quienes sólo buscan hundirnos en el mayor de los desencantos.

CORRESPONSAL


Publicado en: Mundo Obrero y Comunista nº5 (noviembre 1980).
Digitalización: El cielu por asaltu.

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