El cielu por asaltu

Recuperar la dignidá, recuperar la llucha. Documentos pa la hestoria del movimientu obreru y la clase obrera n'Asturies.

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sábado, diciembre 20, 2008

El comunismo libertario en Asturias

(DE NUESTRO CORRESPONSAL EN CANGAS DEL NARCEA)

Desde hace días vienen circulando por esta villa rumores de que ocurre algo grave en algunos poblados de este concejo o del limítrofe de San Antolín de Ibias.

Aunque todavía se guarda gran reserva, ya sabemos que las autoridades locales se han puesto al habla con las provinciales, informándolas de lo que ocurre, y que se han dado órdenes de concentración de fuerzas para acudir a esos lugares, donde se dice que ocurre algo anormal.

Acuciados por todas estas vagas noticias, procuramos indagar por todas partes, y a última hora nos parece que hemos cogido la punta del hilo, que corresponde a un grueso y complicado ovillo.

Se da por seguro que en esos pequeños poblados montañeros a que hemos aludido, se ha proclamado el comunismo libertario, y como allí no hay autoridad de ninguna clase capaz de evitarlo, los sublevados -llamémosles así- campan por sus respetos y gobiernan al pueblo con arreglo a su ideológico programa.

Igualmente se da ya por cierto, que fuerzas de la Guardia Civil y de Asalto, provistas de todo género de armas para la batalla, vienen sobre estas tierras, para reducir a los rebeldes.

De lo que no tenemos todavía noticias, es de que se hayan cometido desmanes por parte de los comunistas.

Parece que los sucesos se desarrollan en pueblos de la montaña, casi rayanos con la provincia de León.

Estas son las noticias que por aquí circulan y que procuraré ampliar para informar a los lectores de EL NOROESTE.


Publicado en: El Noroeste, 11 de enero de 1934.
Fuente: Hemeroteca de Xixón.

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domingo, marzo 02, 2008

Comunicado de la CNT de Asturias

Federación local de Sociedades y Sindicatos Obreros de Gijón

Reunidos los Comités de la Federación Local y de la Confederación Regional del Trabajo de Asturias, León y Palencia con diversos militantes de la organización para examinar los acontecimientos políticos de la actualidad, acuerdan formular la siguiente declaración, que dirigen a los trabajadores y a la opinión pública:

1º.- Que consideran lógica la alegría del pueblo español por haber conseguido derrocar el régimen político que envilecía las conciencias y el espíritu del país con las peores prácticas del gubernamentalismo burgués.

2º.- Que no obstante esta participación del júbilo general, tenemos que hacer constar de una manera terminante, que no deje lugar a duda alguna, que nuestra posición colectiva es de naturaleza que no puede inducir a nadie a engaño respecto a nuestra actuación futura, ya que reafirmamos nuestros postulados de clase que sólo pueden tener plena satisfacción en el triunfo de los principios igualitarios del federalismo económico que caracteriza la ideología sindicalista.

3º.- Que consideramos como una de las primeras satisfacciones inmediatas que el nuevo régimen debe a las clases trabajadoras, si de veras quiere nutrirse de una nueva savia popular y justiciera, la incorporación a la amnistía para los delitos políticos, de todos los llamados sociales de ahora y de antes, por considerarlos consecuencia del régimen envilecedor que acaba de desaparecer.

4º.- Asimismo, estimamos que debe darse participación en los generales anhelos regeneradores a todos los que sufren en las cárceles y presidios por delitos comunes, concediéndoles un amplísimo y generoso indulto.

5º.- Estimamos oportuno hacer un llamamiento a las masas trabajadoras para que ahora, más que nunca, venga a robustecer la organización sindical afecta a la Confederación Nacional del Trabajo de España, para cooperar con su entusiasmo y sus iniciativas a nuestra obra colectiva de emancipación íntegra.

Finalmente, hacemos constar que las organizaciones confederales, aunque no han participado oficialmente en el movimiento revolucionario, ni integraron en manera alguna sus organismos directores, si estuvieron en la calle para apoyarlo, como se demostró en el movimiento de diciembre último y afirman su resolución de continuar arma al brazo para evitar cualquier intento que quiera retrotraernos a indignos regímenes condenados por la universal conciencia.

Los Comités.
(Gijón, 14 de Abril de 1931)


Fuente: Asturias Republicana.

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domingo, agosto 26, 2007

La CNT de Asturias

En mayo de 1936 la CNT asturiana cuenta con 20.472 afiliados (según datos estadísticos elaborados en el Congreso de Zaragoza). Ha crecido notablemente en Avilés y en Oviedo; se ha recuperado en la minería (donde el SU alcanza los 3.000 afiliados) se ha mantenido igual en La Felguera, y ha descendido levemente en Gijón.

La CNT gijonesa pasa de los 12.467 afiliados de 1934, a 10.946 (a los que habría que sumar cerca a de teléfonos, obras del puerto y sanidad, que no se incluyen en la estadística por no estar representados en el Congreso de Zaragoza). Esta merma se siente fundamentalmente en los sindicatos de construcción, que pasan de 3.298 miembros en septiembre de 1934 a 2.480 en mayo de 1936, y en el transporte, donde decrece de 3.800 a 1.270. La baja en estos sectores se compensa con el surgimiento de nuevos sindicatos, el crecimiento del sindicato del vidrio, que había sido muy combativo en 1935.

En la construcción, se resiente el paso al Partido Comunista de Horacio Argüelles y Roberto Blanco así como la muerte por enfermedad de Baldomero del Val.

Las bajas en los cuadros militantes han sido pocas, si se descuenta la irreparable pérdida de José María Martínez. Sin embargo, ha habido importantes movimientos en los niveles militantes de la organización.

Se ha reincorporado al sindicalismo asturiano Avelino González Mallada que en 1934 se encontraba dirigiendo en Madrid la CNT, y que a partir del 19 de abril de 1936 (Congreso Regional en Gijón) es electo secretario general de la Confederación Regional del Trabajo de Asturias, León y Palencia, sustituyendo a Ramón Alvarez.

Junto con él, siguen en primer plano Avelino González Entrialgo, que se ha reincorporado tras el exilio; Acracio Bartolomé, de nuevo en Asturias tras su espectacular fuga de 1935, Segundo Blanco, sobre el que injustificadamente pesa su no participación en el movimiento de octubre (parece ser que se encontraba en la cama, enfermo), pero que realizó un gran trabajo desde mediados de 1935 en la reconstrucción del aparato sindical. Junto a ellos, los jóvenes miltantes de la Confederación en La Felguera, que han demostrado su capacidad en los combates de Octubre: Onofre García Tirador, Higinio Carrocera, Etelvino, etc.

Paco Ignacio Taibo II


Publicado en: Historia general de Asturias, tomo IX: La Guerra Civil (1ª parte); VVAA. Editor Silverio Cañada. Gijón, 1978.
Fuente: Ateneo Virtual.

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miércoles, septiembre 13, 2006

Hay que ganar a la mujer asturiana para nuestro Partido

Julio de 1936

El Congreso provincial del Partido en Asturias ha puesto de relieve las lagunas existentes en el trabajo entre las mujeres. ¿Cómo se explica que de 4.800 militantes que cuenta actualmente nuestro Partido en Asturias haya solamente 330 mujeres? La debilidad del trabajo femenino del Partido resalta todavía más si se tiene en cuenta que de las 330 mujeres afiliadas 63 pertenecen al Radio de Sotrondio; 62 al Radio de Gijón; 55, al de Pola de Lena; 39, a Mieres, y el resto, a los 77 Radios que cuenta nuestra organización asturiana. En algunos Radios, muy pocos por cierto, hay agrupaciones femeninas antifascistas.

¿Cómo se explica que tengamos tan poca cantidad de mujeres organizadas en nuestro Partido en Asturias? ¿Es que el estado de ánimo de la mujer trabajadora asturiana no es favorable para nuestro Partido y su grado de consciencia de clase no está lo suficientemente desarrollado para comprender la necesidad de militar en nuestras filas? Nada de eso. Mejor que nosotros, los camaradas asturianos saben que la mujer trabajadora de la región es una de las más combativas, más entusiastas de toda España.

Son millares las mujeres asturianas las que han participado activamente en los gloriosos combates de Octubre; muchas de ellas han empuñado el fusil, y supieron luchar como leonas, y morir, si era preciso, como heroínas. Son las mujeres asturianas las que, en todo momento, antes, durante y después de la insurrección, han sido las animadoras de los hombres en la lucha. Son las mujeres en Asturias las que más han sentido las consecuencias bárbaras de la represión, y, sin embargo, han sido ellas las que más participaron también en el triunfo del 16 de Febrero. Son las mujeres asturianas las que, después de Octubre y durante la represión, han sabido ocupar y cumplir con honor los puestos revolucionarios de combate de los hombres caídos en la lucha y de los que se encontraban en prisión y en la emigración. En fin, son las mujeres asturianas las que han demostrado lo que la mujer vale para el movimiento revolucionario y qué preciosa es su participación. Nadie más que los camaradas asturianos han tenido la oportunidad de convencerse que sin la organización y amplia participación de la mujer trabajadora en la lucha no hay posibilidad fácil de triunfar en la misma.

¿Es que los camaradas asturianos subestiman el valor de la mujer y de su participación en la lucha y en el movimiento revolucionario? TEÓRICAMENTE, no. Teóricamente, todos los camaradas están de acuerdo en reconocer lo que vale la participación de la mujer y lo imprescindible de la misma; pero no todos hacen algún trabajo PRÁCTICO para organizar a las mujeres, para incorporarlas orgánicamente en nuestro Partido y en las Agrupaciones femeninas antifascistas. Existen todavía grandes prejuicios entre los camaradas asturianos con respecto a la mujer, y esto hay que terminarlo rápidamente. Y aquí cabe repetir las palabras, muy acertadas, de la camarada Agripina, delegada por el Radio de Teverga en la Conferencia Provincial: “Todos estamos de acuerdo con la participación de la mujer en la lucha; es imprescindible; pero muchos de nuestros camaradas aún creen que debe ser la mujer del vecino la que debe organizarse, pero no la suya. Lo menos que se puede pedir de un militante comunista es que comience por su propia compañera la organización de las mujeres para la lucha”.

Hay que comenzar por organizar ante todo a nuestras propias compañeras para continuar organizando a las mujeres de las amplias capas trabajadoras asturianas para nuestro Partido y para el movimiento revolucionario. La mujer trabajadora está política e ideológicamente –de eso no cabe duda– con nosotros, con nuestro Partido; hay que incorporarla orgánicamente, hay que hacerla participar en nuestro Partido y las organizaciones obreras y revolucionarias. Y esta tarea de facilitar a la mujer su participación incumbe ante todo a nuestros camaradas comunistas.

El nuevo Comité Provincial debe abordar de lleno y con toda audacia este problema de la participación de la mujer asturiana en la organización obrera y antifascista. El nuevo Comité provincial debe trazarse un plan concreto de trabajo para conquistarla para nuestro Partido y para el movimiento antifascista. Hay que pasar del reconocimiento teórico a su aplicación práctica. El militante, el Radio, la Célula comunista que no desarrolla un trabajo práctico especial para incorporar a la mujer en el partido en las Agrupaciones femeninas antifascistas, no cumple con su deber de revolucionario. ¡Ganar orgánicamente a la mujer es una de las tareas urgentes e inaplazables que tienen planteadas los camaradas comunistas de Asturias! Esperamos que como en otras oportunidades también en esta tarea sabrán cumplir como comunistas y revolucionarios.

FUENTE: Mundo Obrero, Madrid, 14 de julio de 1936.


Publicado en: Los comunistas en Asturias (1920-1982), VVAA (Coordinador: Francisco Erice). Editorial Trea, Xixón, 1996.
Digitalización: El cielu por asaltu.

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martes, septiembre 12, 2006

Llamamiento unitario a celebrar el 1º de Mayo

Langreo, abril de 1936

LA COMISIÓN ORGANIZADORA DEL 1º DE MAYO


A todos los trabajadores de Langreo:

Después de una parcial interrupción en el año 1935, volverán las fuerzas proletarias de España a solemnizar con toda vitalidad el día 1º de Mayo para demostrar a la inepta y sanguinaria burguesía Española, que al proletariado no se le abate, no se le puede aniquilar, si éste sabe cumplir con la misión histórica que la sociedad le tiene asignada. No han podido, no podrán jamás hacerlo, ni el capitalismo aliado a la iglesia, ni la burguesía feudal de nuestro país. No es tarea fácil ahogar, extirpar los gérmenes de un sentido revolucionario infiltrado en las clases productoras que han bebido en las fuentes de la clandestinidad y del terror, cuya culminación en la bárbara represión del glorioso movimiento de Octubre, ha servido para poner en evidencia que el Estado Capitalista sólo tiene como métodos e inyecciones para su sostén una fuerza represiva e inhumana. Gentes impropias para vivir en el mundo civilizado; sicarios con virulencias inquisitoriales, propulsores del fatídico fascismo, cuya encarnación y gestación ha estado ensombreciendo España, alentado por ladrones, estafadores y asesinos que en bochornoso maridaje han dejado una estela de dolor que el proletariado nunca podrá olvidar.

Han sido muchas nuestras víctimas; unos caídos para siempre, otros inválidos para el trabajo cotidiano; mujeres y niños de compañeros que se han quedado sin el ser querido y sin lo preciso para vivir.

Al recordar esto aquí, no es sólo el memorándum a una etapa pasada. Va en estas líneas la promesa solemne e inquebrantable de trabajar sin descanso para conseguir la reparación inmediata a tanta justicia y que lo pactado en este sentido con el hoy gobierno Republicano sea muy pronto una tangible realidad.

Es preciso, para dar la batalla definitiva al régimen capitalista, agruparse en los Sindicatos obreros; hacer de éstos un baluarte inexpugnable, sólidos, sin brechas ni rompimientos y no sólo para hacer frente a los estertores del régimen agonizante, sino también para que en un futuro próximo sean la acción inmediata y los resortes en que esté basado en su día el gobierno del pueblo y para el pueblo.

Mientras esto se consigue, hay que agruparse de tal modo, que la idea de sindicación y actuación en los partidos obreros se propague de una manera fulminante; es preciso que la acción proletaria vaya más de prisa que la acción capitalista. En este sentido los Sindicatos y Partidos de clase serán el avance de nuestras aspiraciones de momento y el freno para impedir en España la filtración del fascismo.

En el panorama internacional la tormenta está propensa a que se desencadene y promovida por las naciones de caracterizado abolengo imperialista. El fascismo, punto final y último absurdo recurso para intentar salvar la economía capitalista, se apresta para conmover al mundo con una nueva catástrofe guerrera. Ante este hecho, las clases trabajadoras tendrán que aprestarse a la defensa y guiadas por la única antorcha de la Paz que ilumina al Universo, garfeada por simbólica entereza por Rusia, máxime teniendo en cuenta que la ambición, el empeño más tenaz de los países capitalistas es derrumbar confabulados, la patria de los trabajadores, que ante la faz del mundo está demostrando que sólo en un régimen proletario puede haber igualdad y justicia social.

La clase trabajadora, para estar segura de sí misma, tiene que armarse de coraje y apresurar la hora revolucionaria. Que nadie abandone su puesto en la lucha. Pero para tener seguridad es imprescindible estar unificados y llevar a través de los acontecimientos la luz de la conciencia proletaria. El acto más eficaz, el acto más revolucionario del momento presente, es la UNIFICACIÓN DEL PROLETARIADO, sin distinción de matices; sin distinciones y sin querellas de acción o táctica. Ayudémonos mutuamente a realizar esta unidad. Opongamos la fraternidad proletaria a los intentos epilépticos de un régimen que en su larga vida sólo ha sembrado hambre; sangre y miserias humanas.

Compañeras de Langreo, trabajadores todos: Haced acto de presencia en todos los actos que el 1º de Mayo llevarán a efecto las organizaciones obreras de Langreo. Si esto hacéis, cumpliréis con el deber que os impone vuestra condición de clase explotada.

¡VIVA EL 1º DE MAYO! ¡VIVA LA UNIFICACIÓN DEL PROLETARIADO! ¡ABAJO LA GUERRA! ¡MUERA EL FASCISMO! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL!


Agrupaciones Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista, Federación de Sociedades Obreras (U.G.T.), Unificación Marxista, Socorro Rojo (Comité Local), Juventudes Socialistas, Juventudes Comunistas.


NOTA: Oportunamente se dará publicidad, hora de manifestación, mitin y oradores que intervendrán en éste y todo lo relacionado al buen orden de los actos que se celebren.


FUENTE: Archivo Histórico Nacional, Sección Guerra Civil (Salamanca).


Publicado en: Los comunistas en Asturias (1920-1982), VVAA (Coordinador: Francisco Erice). Editorial Trea, Xixón, 1996.
Digitalización: El cielu por asaltu.

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lunes, septiembre 11, 2006

Llamamiento de Quiñones a la unidad de acción de las fuerzas obreras y antifascistas

Llamamiento de Heriberto Quiñones a la unidad de acción de las fuerzas obreras y antifascistas.
Junio de 1935

RECTIFICANDO


LA UNIDAD DE ACCIÓN ES IMPRESCINDIBLE PARA LA LUCHA CONTRA EL ENEMIGO COMÚN.


En el número anterior de LA TARDE el ciudadano Vicente Fernández Suárez, bajo el título de “La Unión de las izquierdas es imprescindible”, entre otras cosas, escribe: “¿quiénes tuvieron la culpa de que las derechas se incautaran de la República? ¿Los socialistas? ¿Los comunistas? ¿Los sindicalistas? ¿Los republicanos? ¡Todos! ¡Absolutamente todos! Si las izquierdas, en noviembre del 33 hubieran ido a las elecciones formando un solo frente desde los comunistas hasta los azañistas, las derechas no estarían ahora contoneándose de deshonrando los postulados fundamentales del régimen republicano.”

No es del todo exacto; lo que al partido comunista se refiere, es completamente inexacto. Recordemos la posición de mi partido y usted mismo reconocerá que si las fuerzas antifascistas hubiesen escuchado al partido comunista no llegaríamos a la catástrofe presente.

Y para mayor exactitud le recordaré lo que decíamos en vísperas de noviembre del 33.
Propusimos a todas las fuerzas obreras, campesinas y antifascistas en general, presentarnos en la campaña electoral unidos, con una candidatura única, antifascista. Pero no fuimos escuchados más que en Málaga a última hora y la prueba ha sido evidente en esta capital: que contra la coalición monárquico-fascista, triunfó la candidatura antifascista compuesta de un comunista, el compañero Bolivar, un socialista y un radical socialista.

Son los hechos que muestran la justeza de nuestra línea y el error cometido por muchos que hoy lamentan.

Aclarado lo que me interesaba, cabe decir: ¿Y ahora, qué?

Desde tiempo inmemorial llamamos a todos los que tienen intereses antagónicos, a las clases dominantes, hoy en el Poder.

Nuestro llamamiento no es sentimental; proponemos la unidad de acción, concretamente para la lucha contra el enemigo común.

¿Nos interesa a todos por igual?

1º La libertad de todos los presos políticos y sociales.

2º La disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones legislativas y municipales, con amplias garantías de libertad de propaganda para los partidos y organizaciones obreras.

3º La abolición de la pena de muerte.

4º Amplias libertades democráticas para el pueblo trabajador: libertad sindical, de huelga, de prensa, propaganda, etcétera.

5º La confiscación sin indemnización de las tierras de los terratenientes, de la iglesia y de la ex corona y su entrega inmediata y gratuita a los campesinos y obreros agrícolas.

6º Restablecimiento íntegro del Estatuto de Cataluña y derecho de autodeterminación hasta la separación de Cataluña, Euzkadi, Galicia y liberación de Marruecos.

7º Rebaja general de impuestos y arriendos a los campesinos. Rebaja de impuestos a los artesanos, pequeños productores y pequeños comerciantes.

8º Mejora en las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera (readmisión inmediata de los represaliados, semana de cuarenta y cuatro horas, aumento general de los salarios, etc.)

9º Subsidio inmediato a los parados, hasta la apertura de trabajos públicos de utilidad popular donde se les ocupe.

10º Reapertura de todas las organizaciones obreras y antifascistas y la reaparición de Prensa.

11º Disolución de las organizaciones monárquicas y fascistas y confiscación de sus bienes en beneficio de los parados.


Si nos interesa a todos por igual, si lo expuesto puede servir como parte del programa antifascista ¿por qué no se forma en Asturias esa unidad que muy bien podríamos denominar Bloque Popular Antifascista?

Por parte nuestra, lejos de haber inconveniente, lo propugnamos con todas nuestras fuerzas y energías; de otra parte, las amplias masas populares de Asturias lo desean ardientemente. ¿Entonces quién nos impide llevar a cabo la unidad de acción contra el fascismo vaticanista? ¿Quién imposibilita la formación del Bloque Popular Antifascista de Asturias?

QUIÑONES

Cárcel de Oviedo, 4-6-35.


FUENTE: La Tarde, Oviedo, 10 de junio de 1935.


Publicado en: Los comunistas en Asturias (1920-1982), VVAA (Coordinador: Francisco Erice). Editorial Trea, Xixón, 1996.
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sábado, julio 01, 2006

Carta a los obreros socialistas sobre coalición electoral

Carta abierta de la Federación Comunista de Asturias y León "a los obreros de la juventud y del Partido Socialista" sobre propuesta de coalición electoral.
Octubre de 1933

Queridos camaradas: Hemos visto con entera simpatía y con el mayor aprecio vuestro deseo, manifestado en el Congreso de la Federación Socialista de Asturias y León, de que fuésemos juntos en las próximas elecciones. Esto demuestra la justeza de nuestra política de frente único, y lo demuestra no sólo en lo que se refiere a la necesidad de dicho frente, que todos vosotros reconocéis que es indispensable para combatir a la reacción fascista, sino que una vez más quedó demostrada la justeza de nuestras aspiraciones, consistentes en considerar que “los jefes podridos del movimiento obrero”, son los mayores obstáculos para llegar a la unificación de todos los trabajadores. El ejemplo más elocuente que podemos brindaros en ese sentido, es el resultado de vuestro Congreso regional. A pesar de vuestras aspiraciones y de vuestra voluntad decidida de ir juntos con nosotros en las próximas elecciones, la Ejecutiva de vuestro partido, a quien habéis dejado la facultad de decidir en definitiva, no se ha preocupado más de tan importante iniciativa de la Federación de Asturias, mientras en diferentes provincias pactan con los partidos republicanos.

Cansados de esperar sin ningún resultado una comunicación oficial de vuestros deseos o de vuestras resoluciones sin ningún resultado y firmemente convencidos de que jamás vuestros jefes apoyarán las iniciativas de los obreros encaminadas a tal fin, nos dirigimos hoy a vosotros para alentaros a que continuéis por el camino emprendido, hasta la realización efectiva del frente único de todos los explotados, por encima de las maniobras que la burguesía haga para impedirlo y también por encima de los líderes saboteadores que se opongan a ello. Para lo cual podéis contar con nosotros en todos los momentos.

Con vosotros, obreros socialistas, estamos dispuestos siempre. Pero con ministros y diputados de Casas Viejas, con los que ofrecieron desarmar a la guardia civil, y en vez de esto la fortalecieron, con los que dejaron a más de [ilegible] mineros en la calle ¡no! Sería traicionar a todos los obreros en general entre los cuales [ilegible] también vosotros.- Por la Federación Comunista: El Secretariado.


FUENTE: El Noroeste, Gijón, 28 de octubre de 1933.



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jueves, junio 22, 2006

Reseña periodística del Congreso Comunista Provincial

Marzo de 1932

EL DOMINGO TERMINARON LAS TAREAS

Continuó la segunda y tercera sesión del Congreso Comunista en el local de la calle de García, examinando los puntos del orden del día, girando gran parte de la segunda sesión en torno del informe del Radio de Sotrondio, que dio margen a una viva polémica en la que participaron la casi totalidad de los delegados, cerrando la discusión el representante del Comité Nacional, José Bullejos, con una brillante intervención, y algunas observaciones de los delegados de dicho Radio.

El informe de los delegados de Sotrondio fue calificado de trozkista, sin que esto quiera decir que el Radio de Sotrondio tenga ni la más remota relación con el tronskismo.

A continuación, informa el delegado del Radio de Oviedo, camarada Vega, haciendo especial mención en lo referente a las nacionalidades, ya que hay una resolución que dice que si las regiones galaica, vasca y catalana quisieran llevar sus consignas contra el Estado hasta la completa independencia, la revolución democrática orientada por el partido comunista garantizaría esta independencia.

Este punto lo impugna el camarada Vega, diciendo que se da más importancia de la que realmente tiene al espíritu de independencia de las regiones.

Se le contesta que el partido comunista no fomenta el regionalismo en este sentido, pero si para atacar el poder central de la burguesía, el regionalismo tiene fuerza, también el comunismo aprovechará este punto de apoyo.

Se discute la carta de la Internacional y el decreto ley agrario, y después de un amplio debate, son aprobadas tanto la carta como el decreto ley.

Las consignas de la carta señalan los defectos del partido al negar la entrada en el mismo a elementos obreros, por su impreparación marxista y a parte de la dirección por negar el acuerdo a elementos preparados por temor a que causaran desviaciones.

Se rectifica y se aceptará en adelante el concurso de todo el proletariado hasta formar un fuerte partido comunista de masas obreras y campesinas.

Se enfoca la cuestión sindical y se estudian las posibilidades de construir en España una sola central sindical de orientación revolucionaria que enrole al proletariado organizado en torno de consignas claras, determinadas previamente.

Señalan algunos delegados el hecho de que tanto en la C.N.T. como en la U.G.T. ocurre que aquellas secciones donde se eligen para las directivas a camaradas comunistas o se adhieren a la campaña pro unidad sindical, son expulsadas estas secciones.

Se toma el acuerdo de que se formen Comités de unidad en todas las regiones y los sindicatos partidarios de la unidad, expulsados o no formen en estos Comités.

Se enfocó la cuestión del socorro rojo, ya que los presos y perseguidos precisan una entidad que les atienda en toda la nación.

La discusión fue viva, lo que demuestra el interés de los delegados por los asuntos tratados. La Federación Comunista de Asturias, que consta de más de un millar de afiliados, sale de este Congreso fortalecida y orientada.

Se tomó sumo interés para la reaparición del semanario de la Federación.

LOS DELEGADOS AL CONGRESO NACIONAL DE SEVILLA

Se procedió en la última sesión, a elegir los delegados que han de representar a Asturias en el Congreso Nacional que se celebrará en Sevilla, siendo designados los siguientes:

Pilar Lada, Gonzalo López y Florentino Gallardo, de Gijón; Mariano Fernández, José Lafuente y José Solana, de Oviedo; Celestino García, y Regueiro, de Mieres; Jacinto Palacios y Fernando Rodríguez, de Langreo; Ceferino Rey, de Turón; Críspulo Gutiérrez, de Sotrondio, y José Antonio Conde, de Moreda.


FUENTE: El Noroeste, Gijón, 8 de marzo de 1932.



Publicado en: Los comunistas en Asturias (1920-1982), VVAA (Coordinador: Francisco Erice). Editorial Trea, Xixón, 1996.
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lunes, junio 19, 2006

Escrito de la FCA fijando postura ante la República

Escrito de la Federación Comunista de Asturias contestando al concejal republicano señor Buylla y fijando postura ante la República.
Abril de 1931.

Hemos recibido un extenso escrito de la Federación Comunista de Asturias contestando a las palabras pronunciadas en el acto de la constitución del Ayuntamiento de Oviedo por el Sr. Buylla contra los comunistas.

La Federación Comunista recuerda que los comunistas fueron de los que más lucharon por derrocar el régimen caído, como lo prueba el hecho de que fueran perseguidísimos por la Monarquía, al extremo de que muchos de ellos salen ahora por ese motivo de la cárcel y otros regresan de la expatriación a sus hogares.

Como la República burguesa no es la de ellos, aspiran a implantar la del proletariado; pero no estorbarán la consolidación de la que acaba de implantarse en España ni es cierto que hayan promovido algaradas en ese sentido.

El peligro rojo, que tanto teme el señor Buylla, dicen, no será quién dé entrada a las fuerzas vencidas de la Monarquía. Si ello ocurriese sería por las propias debilidades del movimiento que admite en sus filas a los hombres que siendo monárquicos ayer, se hicieron republicanos de la noche de la mañana.

Y añaden:

Así como nosotros hemos luchado contra las fuerzas del capitalismo incrustadas en el aparato represor de la Monarquía, seremos los primeros en aplastar todo intento de restauración monárquica sin perder por eso nuestra cualidad y combatiendo implacablemente en ambos frentes para el logro de nuestra causa.

No publicamos el escrito íntegro porque conteniendo conceptos durísimos para la persona, sería impropio de este periódico hacerlo.


FUENTE: El Noroeste, Gijón, 22 de abril de 1931.



Publicado en: Los comunistas en Asturias (1920-1982), VVAA (Coordinador: Francisco Erice). Editorial Trea, Xixón, 1996.
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lunes, junio 05, 2006

La huelga general de 1931

Noviembre-diciembre

CONTRA LOS DESPIDOS Y LA AUTORIDAD. El anarcosindicalismo contra esquiroles y gendarmes.

El 6 de noviembre de 1931, primer año de la II República, se recordará en Gijón por haberse iniciado ese día uno de los episodios más fructíferos, aunque dramático, de la solidaridad y apoyo mutuo entre trabajadores.

La mañana de aquél día comenzó tristemente. Si el color del mar era plomizo, el rostro de los hombres que bajaban al muelle del Musel era tenso y grave. En la tarde del día anterior se había conocido la decisión de la Patronal de armadores de efectuar despidos en la plantilla de estibadores, mayoritariamente afecta a la organización anarcosindicalista, CNT. Ahora se celebraría una asamblea en los muelles para decidir qué hacer.

Desde la improvisada tribuna, alzaron su voz los militantes más conocidos de la CNT de Gijón, entre ellos, Avelino Martínez y Baldomero del Val, quienes unos meses antes habían representado a los trabajadores del puerto y a los estibadores gijonenses, respectivamente, en el Congreso de la CNT llamado del Conservatorio, celebrado en junio de ese mismo año. La multitudinaria asamblea terminó con la declaración de huelga, hasta tanto no se readmitiese a todos los despedidos. Cuando la patronal se enteró de la decisión de los obreros, amenazó con el cierre patronal caso de no normalizarse inmediatamente el tráfico portuario. Los estibadores no se arredraron y mantuvieron la huelga, a lo que respondieron los empresarios tratando de utilizar como descargadores a obreros de las numerosas fábricas afectadas por la parada de los desembarcos. De este modo, la tensión social crecía día a día. Durante todo el mes de noviembre se sucedieron las reuniones de los representantes sindicales en la sede de la CNT y de las asambleas en los lugares de trabajo.

Hubo entonces una reunión del Comité de la Federación Local de Gijón para decidir qué hacer frente a los esquiroles y la situación creada por la patronal al contratar a obreros de sus propias plantillas para el trabajo en los muelles. Como recoge Ángeles Barrio, en su libro sobre el anarquismo y el anarcosindicalismo en Asturias: se “optó por la estrategia que poco antes habían experimentado con éxito los metalúrgicos de Duro Felguera, y que consistía en la ocupación de las fábricas por los huelguistas, en un intento no tanto de demostración de fuerza -como se interpretó en los círculos patronales- como de neutralizar el lock-out (cierre patronal) anunciado”.

Como recuerda Manuel Villar, la sirena de la fábrica de loza de Laviada sería “la encargada de dar la señal para generalizar la lucha, según se había convenido en las reuniones sindicales”, en las que también se había nombrado un Comité de Paro, que llevaría el control del movimiento. Nadie trabajaría con productos desembarcados por esquiroles, protegidos por la Guardia Civil y la gendarmería, ni, por supuesto, ningún obrero de Gijón podría actuar de esquirol, sin conocerlo de inmediato sus compañeros, reunidos en asamblea en el interior de la propia industria. Llegó el 8 de diciembre, día fijado para iniciar la ocupación de las fábricas. Según lo concertado, nada más comenzar el día, “el silbido agudo y penetrante de la sirena de la fábrica de loza de Laviada resonó en todo Gijón. Era una llamada convocando al proletariado a la lucha. Los trabajadores abandonaron sus tugurios y se precipitaron sobre las fábricas”.

La Guardia Civil recibió órdenes del gobierno de rodear las fábricas que fuesen ocupando los obreros e instalar ametralladoras y tomar posiciones en puntos estratégicos de la ciudad. José María Martínez, uno de los más conocidos dirigentes anarquistas, escribió al periódico de la CNT, Solidaridad, “previendo una derivación sangrienta y responsabilizando a las autoridades por si éstas no evitaban el choque inminente”, pues los obreros no cejarían en su justa demanda de impedir los despidos de los compañeros estibadores.

El anarcosindicalismo ocupa las fábricas en Asturias

La huelga y las ocupaciones continuaron en los días siguientes. El Comité de Paro amplió la convocatoria de huelga a los servicios públicos. Mientras en la fábrica de Laviada, la primera en ser ocupada, los obreros encendías hogueras en el patio para soportar el frío de las noches, en la acería Moreda más de 1.500 huelguistas decidieron mantener funcionando por su cuenta -sin el auxilio de gran parte de los cuadros técnicos- los hornos de fundición. Sin embargo, después de unos días en esa situación y ante la falta de materia prima, el 11 de diciembre, el Comité de huelga de la fábrica hizo pública su intención de salida pacifica de todos los obreros a la calle, a la que seguiría una manifestación por la ciudad.

Circuló el rumor de que la fábrica seria asaltada por las fuerzas gubernamentales, antes que permitir la salida en manifestación de tan gran número de trabajadores. Por ello, a la hora prevista para el desalojo, miles de personas se concentraron a la puerta de la fábrica para sumarse al cortejo nada más saliesen los metalúrgicos. Sin embargo, tal y como cuenta Manuel Villar, frente a la acería Moreda “se habían concentrado unos 400 números de la Guardia Civil. Grupos compactos de mujeres y niños se colocaron entre las puertas de acceso y los pelotones de la Guardia Civil para impedir el probable asalto. La muchedumbre que rodeó la fábrica se negó en absoluto a despejar. Dentro estaban sus familiares y esta consideración pesaba más en su ánimo que las órdenes tajantes de la Guardia Civil”.

Como siempre sucede en estos casos, nadie sabe quién dio la orden ni por qué. Pero lo cierto es que, de pronto, el piquete de la Guardia Civil desplazado hasta allí disparó a bocajarro contra la multitud, que huyó despavorida. Al menos dos personas fueron muertas en aquél lugar, mientras un incalculable número de heridos tuvo que ser atendido en el hospital y centros médicos de la ciudad.

“Pero esta agresión, para la que no se tuvo en cuenta la presencia de mujeres y niños, produjo en la ciudad una indignación enorme. Grupos de obreros apedrearon el domicilio del director de la fábrica donde ocurrieron los hechos luctuosos. Esa misma noche cerraron las salas de espectáculos. A la mañana siguiente no concurrieron al trabajo los obreros de servicios públicos. Dejaron de aparecer los diarios y suspendieron sus faenas los obreros municipales. La ciudad quedó sin gas ni electricidad”.

La respuesta organizada de la clase obrera de Gijón, representada exclusivamente en este caso por la CNT (pues los dirigentes de la central sindical socialista UGT se negaron a secundar la protesta), no se hizo esperar. El Comité de la Federación Local de Gijón de la CNT y el de la Regional Asturiana en pleno, declararon la huelga general a partir de ese mismo día, 11 de diciembre.

Como escribió el militante anarquista José María Martínez en el periódico Solidaridad: “Pues bien, Sr. Gobernador (...) que venga la tragedia si es que forzosamente hemos de tener que vivirla y aguantarla (...) Llene la cárcel de obreros, deporte a cuantos estorben planes patronales. Ponga unas cuantas cruces más en el cementerio (...) Mande que se torture como en Barcelona en los calabozos de la comisaría”, que nada conseguirá sino sufrimiento.

Dejar todo en la lucha, hasta la piel, pero no la solidaridad debida

Al día siguiente, la huelga general fue extendiéndose por toda la provincia, secundada por la CNT, aunque no por el otro sindicato, la UGT, que creyó así debilitar a la CNT, tras acusarla de haber lanzado temerariamente a la movilización a miles de obreros por unos “pocos despidos” entre los estibadores. La primera localidad en lanzarse a la lucha fue el otro gran centro del anarcosindicalismo asturiano: La Felguera, el pueblo nacido alrededor de una fábrica, la Duro Felguera, el pueblo que “es, él mismo, una fábrica” en el que la práctica totalidad del vecindario -los obreros y sus familias- eran afectos a la CNT y las ideas libertarias.

La violencia gubernamental continuaría en los días siguientes. Una nueva descarga de la policía en pleno casco urbano provocaría otro trabajador muerto y varios heridos, en momentos en que los dirigentes cenetistas estaban intentando encontrar una salida al enconado conflicto.

En la semana siguiente de haberse comenzado el conflicto, la huelga se había extendido prácticamente por toda la provincia, aunque en importantes ciudades y centros mineros en que era hegemónica la UGT, la actividad general funcionó regularmente. No obstante, el día 15 de diciembre, tal como recoge Manuel Villar en su conocido libro-testimonio, El anarquismo en la insurrección de Asturias, “a La Felguera siguieron otras muchas localidades en el valle de Langreo, Mieres, Candás, Avilés, Rivadesella y Villaviciosa. En Oviedo, fueron a la huelga en forma disciplinada Construcción y Metalurgia”.

A los 10 días de huelga general en toda la provincia, la CNT, encontrándose debilitada (sobre todo por la intriga de los dirigentes de la UGT), acordó convocar un referéndum entre todos los sindicatos para decidir la vuelta al trabajo. La consulta se realizó el 21 de diciembre. Por un reducidísimo margen de votos se impuso la vuelta al trabajo y el fin de la estrategia de las ocupaciones, “siempre y cuando los patrones garantizasen la reincorporación de los huelguistas a sus antiguos puestos de trabajo”. Contra este parecer, otros muchos militantes anarcosindicalistas exigían continuar la huelga y exigir las responsabilidades que fuera necesario por las muertes y heridos y el abono de los jornales perdidos.

Al día siguiente del referéndum, la huelga general se dio por finalizada. Los armadores acordaron pagar la indemnización exigida por los despidos efectuados en el origen de la huelga, pero nada más. La victoria de los trabajadores pareció precaria a muchos, pues la organización obrera había salido reforzada moralmente, pero orgánicamente debilitada al haber asumido una tarea demasiado grande para la fuerza real que disponía. Particularmente enojosa fue la situación en la empresa Moreda, que permanecerá cerrada durante varios meses, al intentar aprovecharse la dirección para imponer a los represaliados obreros un “reajuste total de plantilla y un nuevo enfoque de la producción”.

Sin embargo, no tardaría la CNT asturiana en recuperarse del evidente desgaste que le generó esta movilización, dando la razón a aquellos que consideraban impropio de un sindicato anarcosindicalista el aceptar chantajes patronales y el despido arbitrario de unos compañeros, sobre todo, cuando el trabajo se podía repartir.

M. Genofonte


Publicado en: La Campana (2ª época), nº 220, 221 y 222.

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domingo, abril 16, 2006

Huelga en Duro Felguera

1931: de la reivindicación contra los despidos a la insurrección obrera

Corría el mes de julio de 1931. Unas semanas antes, la CNT había celebrado su primer Congreso bajo la II República -el llamado Congreso del Conservatorio, por el local de Madrid en el que se celebró-, en el que había tenido una destacada participación la delegación anarcosindicalista asturiana, integrada por treinta delegados. Cuatro de ellos -Herminio Prieto, Jerónimo Riera, Jerónimo Martín y Teófilo Gutiérrez- representaban a los 3.400 afiliados de la CNT de La Felguera, localidad que había nacido alrededor de una importantísima Sociedad, la Duro Felguera, poseedora de varias minas, grandes talleres metalúrgicos y de fundición de acero, y otras instalaciones menores.

El verano se hacía notar en la ribera del Nalón, el río que separa la localidad de Sama de Langreo de La Felguera. Langreo era el bastión obrero de los socialistas y la UGT, mientras que en La Felguera, la hegemonía de los anarquistas y la CNT era indiscutible.

A comienzos de julio, los patronos de la Duro Felguera anunciaron a los obreros su decisión de despedir a noventa trabajadores, excusándose en la “falta de trabajo”. La noticia corrió en un vuelo toda la localidad, sacudiendo los talleres y tajos de la margen felguerina del río. Al final del día, numerosos trabajadores subieron hasta la sede del Sindicato Metalúrgico de la CNT, dispuesto el ánimo para impedir el despido de tantos compañeros. Tras acalorado debate, se decide que representantes sindicales de la CNT acudan a la Duro Felguera para “exigir que se respete en sus puestos de trabajo a esos noventa hombres y se establezca un turno rotativo, repartiendo el trabajo que haya en proporciones iguales entre los más de 2.000 obreros de la fábrica”. La Dirección de la empresa se niega tajantemente a tan solidaria pretensión.

Enseguida, lo que en principio era una reivindicación laboral contra los despidos, expuesta con serenidad y soluciones plausibles, se convirtió en durísimo enfrentamiento por la hostilidad de la empresa hacia cualquier fórmula que, más allá de la cuestión concreta planteada, reforzase el sentido de clase y hermandad solidaria de los trabajadores.

“El primer acuerdo del Sindicato -recoge Manuel Villar en su reportaje testimonio “El anarquismo en la insurrección de Asturias”- es ocupar la fábrica por equipos completos que se relevan por turnos”. Como se prevé que lleguen la Guardia Civil y las tropas del ejército para intentar el desalojo de la gran fábrica, cada turno preparará la defensa del recinto armando a un cierto número de obreros que deben apostarse vigilantes en los lugares estratégicos.

Lo previsto se cumple, pues el Ministro de la Gobernación, Miguel Maura, da órdenes tajantes a la Guardia Civil y a la tropa acuartelada: “¡Se desalojará la fábrica, cueste lo que cueste!”. El 23 de julio llegan por fin la Guardia Civil y fuerzas militares hasta las inmediaciones de la fábrica, tras atravesar el puente sobre el Nalón que une las localidades de Sama y La Felguera. Cuando están a punto de alcanzar el recinto, ocurre lo imprevisto. “Se apagan de repente todas las luces. Las entradas a la fábrica semejan bocas de lobo. Dentro, tras las puertas y ventanas y sobre los paredones, acechan los obreros con el arma lista”. Pero el monumental corte de la corriente eléctrica no afecta sólo a la fábrica. Pronto se sabe que las centrales eléctricas de todo el valle de Langreo han hecho lo mismo, paralizando los ascensores de las minas y dejando dentro de los pozos unos 18.000 mineros en todo el valle. En esas circunstancias, las sirenas de vapor y las campanas avisan a todo el pueblo de lo que ocurre. Miles de personas se precipitan sobre la fábrica, desbordan a la Guardia Civil y el ejército y se sitúan a modo de infranqueable muro frente a la tropa. Los jefes vacilan, pues no tienen órdenes de disparar contra miles de personas indefensas y saben que si lo hacen provocarán una espantosa carnicería. Además, no están seguros del comportamiento de los soldados, algunos de ellos asturianos que probablemente tienen familiares, esposas e hijos, entre la muchedumbre. Tras unas horas de tensión insoportable, la tropa decide retirarse.

En el momento en que el Gobernador de la provincia comunica lo sucedido al ministro de la Gobernación, el conservador Miguel Maura, éste le recuerda su anterior y tajante orden: “¡La Guardia Civil y la tropa desalojarán la fábrica, cueste lo que cueste!”. En esas circunstancias, el Gobernador envía desde Oviedo hacia la Felguera a dos compañías de infantería con ametralladoras para que, en unión de la Guardia Civil y las tropas ya presentes en el lugar, desalojen la fábrica e impongan el “orden” en el pueblo, “pacificándolo”.

Nada más salir la tropa de sus cuarteles en Oviedo, llega la noticia al Comité de Paro del Sindicato Metalúrgico de la CNT felguerina. Con gran rapidez, se redactan e imprimen octavillas que son repartidas por miles en las barriadas obreras de La Felguera, Sama y otras localidades de la cuenca minera e industrial. Cuando llega a La Felguera, surge la sorpresa. Cientos de mujeres con sus hijos se mezclan con los soldados, interrumpen el desfile, desbaratan la formación, aíslan a los soldados de los jefes, rodean a los oficiales y exigen a la tropa que haga causa común con los obreros en huelga. Muchos soldados se atreven a leer las octavillas que les entregan las mujeres. Básicamente, la octavilla les dice que ellos son “hijos del pueblo” y no se deben a la institución militar en la que están presos para defender los intereses de la burguesía y empresarios como los de la Duro Felguera, capaces de lanzar a la miseria a noventa familias sin otra causa que su hostilidad hacia los obreros que explotan cruelmente.

Tampoco se hizo esperar la respuesta desde el interior de la fábrica. Los obreros se encararon con los directivos de la empresa, asegurándoles que si las ametralladoras llegaban a disparar contra el pueblo o contra la fábrica, también ellos perderían la vida. Pues si los directivos habían organizado aquella cruenta batalla con su actitud en defensa del indigno sistema capitalista, justo era que asumieran que aquellos lujosos despachos y sus inquilinos eran, respectivamente, el principal escenario y los más importantes protagonistas de la guerra social. El jefe de la tropa llama repetidas veces al Gobernador, informándole de la difícil situación en que se halla. Es muy probable -le dice- que los soldados, entre los que hay algunos vecinos de La Felguera, terminen confraternizando con el “enemigo” si se les ordena disparar contra sus familiares. Por su parte, los obreros de la fábrica dejaron salir al Director del despacho en que estaba retenido junto a los demás directivos para que informase al gobernador “conforme se había comprometido ante el Comité de Huelga a convocar en Oviedo una reunión de accionistas con el fin de resolver sobre las proposiciones del Sindicato, lo que, de ser positiva la resolución, pondría fin a la ocupación de la fábrica”.

En esas circunstancias, el Gobernador opta por evitar el choque sangriento y ordena que la Guardia Civil y las tropas se retiren a lugar discreto.

Como recoge Manuel Villar, “por fin, al cabo de seis días de lucha emocionante, de choque de fuerza contra fuerza, se llegó a un acuerdo directo entre la Empresa y el Sindicato. Los noventa obreros amenazados de despido quedaron en sus puestos. Se pagaron a todos los huelguistas los seis días de jornal y a los 18.000 mineros los tres días que perdieren por falta de energía eléctrica en los pozos. Ha triunfado ampliamente La Felguera”.

M. Genofonte


Publicado en: La Campana (2ª época), nº238 y 239.

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